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Simposio: Reflexiones éticas sobre problemas sociales

Coordinador: Alberto Fernando Ruiz Méndez

Una de las características de nuestro mundo contemporáneo es la pluralidad en
todos los ámbitos de la vida humana, si bien es cierto que aquella es resultado de
las diferentes formas de concebir y explicar la vida buena, la vida social, el arte o
la religión, consideramos que una característica del mundo actual hace de esa
pluralidad no sólo un dato concreto de nuestra realidad sino también un problema
conceptual, a saber: la globalización, entendida como un proceso que ha
trasformado las barreras espacio temporales de las relaciones humanas y de los
flujos de conocimiento y capital, nos ha obligado a re-pensar esa pluralidad a
través de las categorías ya propuestas por la ética pero también a buscar nuevos
marcos de comprensión para analizar y comprender formas de pensamiento que
no se encontraban en nuestro ámbito de reflexión, convirtiendo así a la idea
misma de la pluralidad en una categoría filosófica que debe ser prensada o bien
como un punto de partida teórico o bien como expresión de conflictos específicos,
pero en todo momento como un horizonte ineludible de reflexión filosófica.
La globalización nos revela que la ética ya no puede dedicarse
exclusivamente a la determinación de imperativos o deberes universales, si bien
esta tarea es parte de su carácter propio como disciplina normativa, lo cierto es
que la reflexión ética requiere partir de formas de pensamiento o de vida buena
que no necesariamente se explican a través de un enfoque universalizador. Por
ello en este simposio hacemos un intento por ampliar los ámbitos morales en los
que tradicionalmente se aplica el pensamiento ético y llevamos sus categorías a
problemas sociales que se cruzan con la política, la democracia, el feminismo, los
medios de comunicación, preguntándonos hasta qué punto las categorías que
hemos heredado de tradiciones éticas como la aristotélica, la kantiana o la utilitaria
son aún guías conceptuales seguras para analizar problemas que la pluralidad del
mundo contemporáneo nos exige afrontar a partir de marco de interpretación
también plurales y abiertos en sus categorías, alcances y aplicaciones. Sin
renunciar al carácter normativo de la ética, exploramos su viabilidad como
herramienta de reflexión para los problemas de un mundo global y plural.