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Simposio: Trabajo, cultura y subjetividad.

Coordinadores: Juan José Láriz Durón, Jorge Alfonso Chávez Gallo, Gabriela Martínez Ortiz.

En años recientes pensadores como David Frayne, Elizabeth Anderson o Byung-Chul Han se han propuesto llamar a crítica a la concepción misma del trabajo en las sociedades industrializadas, al papel cada vez más predominante que éste tiene en la vida de las personas, a la tradicional «ética del trabajo» y por supuesto a las políticas públicas que le otorgan al mismo ese papel predominante. Con ello retoman las críticas de pensadores como Paul Lafargue y Bertrand Russell, que postulaba una sociedad en la que el trabajo de los seres humanos se redujera al mínimo necesario, dadas las potencialidades de los desarrollos tecnológicos a partir de la Revolución Industrial; a su vez, que se renuevan las preocupaciones de, por ejemplo, Herbert Marcuse sobre cómo la sociedad del trabajo configura a las subjetividades conforme a sus demandas y no conforme a las necesidades propias de su condición humana.

La pregunta por la condición humana es fundamental e incesante en la filosofía. Por ello, es necesaria, por un lado, una discusión acerca de la forma en que el trabajo o la vida laboral, tal y como se da en las sociedades actuales, afecta o determina o incluso imposibilita que las personas tengan acceso a una vida plena, por ejemplo, en sentido aristotélico. Y, por otro lado, cómo las sociedades del trabajo han configurado y continúan configurando el modo de existencia del ser humano en un mundo en el que los valores capitalistas continúan imperando frente a otras posibilidades de ser y existir.

Como característica propia de la naturaleza humana el trabajo ha devenido con su historia y sus regímenes políticos y económicos, sin embargo, las problemáticas en torno a las sociedades del trabajo no son exclusivas de las lecturas sociológicas. La filosofía pueda abordar problemas concretos tales como el planteamiento realizado en varios países, incluso en México, de establecer jornadas laborales más flexibles, así como la posibilidad de una renta básica para todos los ciudadanos; ante ello el ejercicio filosófico pregunta si acaso tales políticas ¿constituyen un paso hacia la desaparición de la explotación?, ¿son viables?, o ¿qué otras modalidades podrían considerarse? Asimismo, temas como el que la libertad es un presupuesto básico tanto de las sociedades democráticas como de la construcción individual de la subjetividad, exige a los filósofos actuar frente a cuestionamientos sobre si la libertad de las personas está siendo limitada ilícitamente por las empresas para las que trabajan; por ejemplo, en Private Government Elizabet Anderson aborda este problema y plantea si acaso minan los gobiernos privados de las empresas o de los empleadores las democracias occidentales, y sí es así, ¿hasta qué grado lo hacen?

El propósito de este simposio es poner a discusión pública cuestiones como estas, que consideramos fundamentales para enfrentar el futuro próximo, que exigen resolver todavía temas de justicia social y libertad, así como replantear el problema de la condición humana y sus implicaciones actuales en las subjetividades concretas producidas en las sociedades del trabajo neoliberales presentes en la actualidad. Por ello proponemos cinco líneas problemáticas para abordar el tema del trabajo: el replanteamiento de la conceptualización del trabajo en las sociedades y su relación con la configuración del mundo y la condición humana; el trabajo abordado desde una perspectiva moral y los contrasentidos que éste genera; las condiciones de trabajo y laborales actuales y su relación con la realización, o no, de los valores éticos buscados por las sociedades modernas; trabajo y democracia en donde su relación se pone en juego a partir del ejercicio limitado de la libertad bajo las lógicas empresariales; y por último, trabajo y existencia desde la que se plantea a las sociedades actuales del trabajo como sociedades que producen subjetividades más concentradas en trabajar que en existir plenamente.

Conceptualización del trabajo: Karl Marx entiende el trabajo como la transformación de la materia que el hombre lleva a cabo poniendo en juego también sus facultades intelectuales, lo que distingue al trabajo de lo que hacen las abejas y el resto de los animales. El trabajo es algo que el hombre está condenado a realizar mientras habite la tierra. Hanna Arendt, por su parte, distingue entre labor, trabajo y acción. Mientras que la labor tiene como resultado la sobrevivencia, el trabajo configura el mundo artificial en que el hombre construye su morada. Ambos forman parte de la condición humana.

Crítica a la moral del trabajo: El trabajo es valorado tradicionalmente como una actividad sin la que la vida humana no puede forjarse una dignidad, o mediante la cual las personas adquieren carácter y madurez; es la vía exclusiva de una vida exitosa y la mejor manera de pasar el tiempo. Bertrand Russell, y antes Lafargue, emprende una crítica de esta moral del trabajo propia de las sociedades occidentales industrializadas, señalando los contrasentidos que alberga, y mostrando su carácter supersticioso.

Trabajo: dignidad, justicia y equidad. El esquema de repartición del trabajo de las sociedades industrializadas se despliega bajo actividades distanciadas del ejercicio ético de la autonomía y libertad. La desigualdad social materializada en la desigualdad de los ingresos económicos y de la disposición del tiempo libre perpetúa ciertas formas de esclavitud disfrazadas de libre mercado y competitividad. Sin embargo, el ocio como condición de la vida plena o de la felicidad como lo pensaban Platón, Aristóteles, los estoicos y los epicúreos, se vislumbra lejana a las lógicas laborales de flexibilización laboral y mano de obra barata.

Gobiernos privados: Trabajo y democracia. Elizabeth Anderson hace notar los diversos problemas en torno a los gobiernos privados de las empresas o instituciones de trabajo sobre sus empleados. Privilegios que no estaríamos dispuestos a ceder al gobierno estatal, parecen incuestionables cuando quienes los ejercen son jefes dentro del organigrama de alguna empresa. Anderson señala que esto afecta la democracia, en la medida en que un régimen democrático se alimenta de la libertad de los individuos que lo componen.

Trabajo y existencia. Byung-Chul Han diagnostica a nuestras sociedades actuales como sociedades cansadas en las que imperan trastornos como el cáncer, la depresión, el agotamiento y el narcicismo. La ambición de la eficiencia conduce a la producción de subjetividades que están en el mundo casi exclusivamente como seres que trabajan eliminando, prácticamente, otras esferas de la condición humana como el deseo. Han, al hablar de Eros y de la subjetividad recuerda a Heidegger y a Marcuse, a Benjamin, a Deleuze y Guattari, a Foucault y a Bourdieu y a la preocupación general por la configuración de la subjetividad en la vida cotidiana.

Las líneas propuestas esbozan las posibles mesas de trabajo del simposio, e invitan a abrir la discusión sobre los problemas planteados en torno al trabajo. Los autores mencionados sólo son sugerencias para la delimitación de la discusión y no un requisito para la escritura de las ponencias.

Programa Preliminar:

Trabajo Cultura Subjetividad